CORTINA DE HUMO

¿Por qué compras humo si sabes que es tóxico?

El humo no es bueno para la salud mental del ser humano. No lo consumas aunque te lo regalen.

El Ojo Crítico de Amador Moya

A. Moya

«No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad» (Aristóteles)

«El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.» (Aristóteles)

El negocio de la venta de humo.

En la sociedad en la que vivimos, la venta de humo es uno de los negocios más rentables que existen.

Resulta paradójico, pero el ser humano se ha convertido en un gran consumidor de humo.

ÍNDICE:

¿Qué es el humo?

¿Cómo se crea una cortina de humo?

¿Quién fabrica y vende el humo?

¿Por qué lo compra el ser H.?

¿Para qué sirve el humo?

El negocio del humo y el márquetin

La responsabilidad del consumidor. 

¿Qué es el humo?

Ponerse en estos momentos a definir el humo resulta una tarea inútil por ser sobradamente conocido lo que es; no obstante, aquí nos vamos a referir a este término en sentido figurado y, para ello, se han acuñado expresiones como «cortina de humo» o «bomba de humo» que vienen a ser sinónimo.

El termino cortina de humo tiene origen militar. Se refiere al humo que es provocado para impedir al enemigo ver los movimientos estratégicos de las tropas al plantear la batalla.

En su día era un elemento fundamental utilizado para impedir al enemigo adivinar la estrategia y sorprenderlo haciendo que la batalla se decantara a favor.

Si aplicamos este concepto a la vida política y social, nos encontramos con que una cortina de humo es todo aquello que sirve para evitar que la gente perciba lo importante, entendiendo por importante cualquier hecho o circunstancia que pueda perjudicar los intereses de la persona o grupo encargado del lanzamiento del humo.

En otras palabras, se trata de maniobras de distracción que se colocan en el primer plano de la actualidad y que pretenden evitar que el ciudadano perciba con claridad determinados problemas o medidas que pueden suscitar polémica o crítica generalizada y, por lo tanto, descontento, rechazo, pérdida de popularidad, votos, etc.

¿Cómo crear una cortina de humo?

La forma habitual de poner en marcha este mecanismo es a través del lanzamiento de una noticia «vacía», sin contenido real, sin trascendencia alguna para la vida de las personas, pero que causa gran agitación o impacto mediático por ser sorpresiva, curiosa, preocupante o emotiva.

Aquí cabe cualquier cosa que se tenga a mano y que se encuentre alejada del problema principal que pretendemos ocultar. Si esa noticia no existe en ese momento, se crea. Este punto es muy importante para dar una explicación adecuada al siguiente.

Para que la cortina de humo sea realmente efectiva, deben concurrir, al menos, dos condiciones principales:

—El humo debe ser lo suficientemente denso; esto es, la noticia debe ser muy ruidosa y llamar mucho la atención.

—El humo debe llegar a todas partes; esto es, la noticia tiene que ser conocida por todo el sector que debe permanecer distraído.

Como podéis ver, pocas personas tienen a su alcance crear una cortina de humo que resulte realmente efectiva desde el punto de vista política y social.

¿Quién fabrica y vende el humo?

Aunque el humo verdadero lo podemos generar fácilmente cualquier ciudadano por el simple hecho de encender una cerilla o una hoguera, este otro tipo de humo no es tan fácil de crear; de hecho, solo determinadas personas o entidades pueden hacerlo.

La razón de esta evidencia es muy sencilla, ya que la cortina de humo no sirve de nada si no cumple las dos condiciones antes descritas.

1.- Los medios de comunicación siempre son los encargados de la difusión del humo; ellos son el ventilador encargado de propagarlo, de que la cortina de humo sea lo suficientemente grande como para abarcar todo el campo previsto.

2.- El Gobierno, desde alguno de sus múltiples órganos de poder,  es generalmente el encargado de la fabricación del humo, creando la noticia sensacionalista para difundir.

Esta circunstancia no tiene por qué ser necesariamente así. A veces, la noticia parte de una Institución del Estado ajena al propio Gobierno o de algún grupo de oposición o de presión. En cualquier caso, el grupo en cuestión debe ser un centro importante de poder real o potencial y contar con la inestimable ayuda de los medios de comunicación que no solo participan en la difusión, sino que suelen estar inmersos de lleno en la propia creación de la noticia.

Un ejemplo claro de humo generado por otras instituciones del estado son las continuas filtraciones interesadas de información secreta o reservada que se producen habitualmente desde juzgados, policía, hacienda…

A veces no es necesario fabricar el humo y resulta mucho más rentable aprovechar determinadas circunstancias notorias para sacar la noticia y que nadie repare en ella. Si la cortina está ahí, ¿por qué no utilizarla? Esta opción es la preferida por su escaso coste y suele ser ideal porque resulta natural. Os dejo un enlace a un artículo en el que se ponen algunos ejemplos. ¡Ojo con los partidos de fútbol importantes! https://prnoticias.com/comunicacionpr/614-comunicacion-politica-1/20111155-la-cortina-de-humo-mejor-aprovecharla-que-crearla#inline-auto1611

¿Por qué lo compra el ser H.?

Esta cuestión es la más compleja de analizar. Básicamente, el ser H.  consume el humo porque, en apariencia, es gratis y, además, nos distrae.

Ya conocéis la afición que tenemos para consumir todo aquello que no nos cuesta y si, además, entretiene pues mejor que mejor. La obsesión por ocupar nuestro tiempo, en una sociedad de desocupados,  es uno de los motores que nos mueven.

Los dos motivos son una auténtica falacia. El humo nunca nos resulta gratis. El hecho de que no tengamos que pagar por él en el momento de consumirlo no impide que luego tengamos que hacer frente a la factura en forma voto, pérdida de calidad de vida, empeoramiento de la economía, etc.

En la sociedad en la que vivimos sufrimos un constante bombardeo de información y una parte muy importante de ella es falsa. De modo que, como nos resulta muy costoso separar el grano de la paja, asumimos esta situación como «lo normal» y acabamos asumiendo esa información defectuosa como cierta. A partir de ahí la bola no deja de crecer y llegamos a construir auténticos castillos sobre arenas movedizas.

Además, esa información falsa propicia la polarización de la sociedad, creando grupos de opinión a los que la gente se adhiere encantada porque, no lo olvidemos, al ser H. le gusta todo lo que suene a competición, a guerra, a ganar a un rival, incluso a eliminarlo; otra cosa muy diferente es si le toca perder…

En toda esta historia, el funcionamiento del grupo resulta esencial. No me extenderé con este tema porque le dedicaré un artículo completo, solo apuntar que el grupo es la base por la que pasa toda manipulación social: el grupo permite al individuo sentirse más importante de lo que en realidad es y al manipulador hacer su trabajo con facilidad y efectividad.

El resultado es que hemos construido una sociedad con un funcionamiento similar al de los equipos de fútbol. Nos ponemos la camiseta de un grupo y todo lo que se venda en ese grupo se compra, aunque sea humo.

Tratamos de enmascarar esta situación con palabras bonitas y grandilocuentes vacías de contenido, pero la realidad es que nos hemos convertido en verdaderos hooligans y eso nos conduce directamente  al fanatismo, aunque no queramos reconocerlo.

¿Para qué sirve?

Como ya se dijo al principio, la cortina de humo sirve para tapar la realidad, para distraer al público y que pase desapercibido algún hecho o situación grave y desfavorable.

A veces las cortinas se suceden y se solapan porque la circunstancia que se pretende tapar es lo suficientemente grande e importante que necesitamos que el humo se mantenga en el tiempo; en ese caso, puede ocurrir que el humo tape al propio humo.

Bueno, la cuestión es que en «El Ojo Crítico» estamos habituados a orientarnos dentro de las cortinas de humo como el bombero bien equipado con la correspondiente máscara para protegerse de él.

El negocio del humo y el márquetin.

A simple vista parece contradictorio que si el consumidor no paga por el humo, ¿cómo es posible que sea un negocio?

El humo siempre trae un beneficio a quien lo difunde. En términos económicos podemos estar hablando de mucho, mucho dinero. El humo se vende para conseguir, de una u otra forma, poder, y eso significa dinero.

En las cocinas de este negocio se encuentra el márquetin. A ciertos niveles, no se dice o hace nada sin un guion previo. El qué, el cómo y el cuándo son importantísimos para que la cortina de humo sea realmente efectiva.

Se me ocurre un ejemplo de humo, utilizado habitualmente, en el que se acusa al rival (cada vez más «el enemigo») de una acción moralmente reprobable (robar, mentir, etc.) cuando es el mismo acusador el que lo hace con total impunidad.

Esta actitud me trae a la memoria un dicho popular en el que una hija le decía a la madre: «madre, llámeselo antes de que se lo llame».

Resulta curioso cómo los estereotipos se repinte continuamente y… funcionan; a pesar de ser sobradamente conocidos, funcionan.

La responsabilidad del consumidor.

Debemos de partir de la base de que, en esta sociedad, nada ocurre por casualidad. Las cortinas de humo tampoco surgen de la nada. Aquí hay dos culpables al cincuenta por ciento: quien lo compra y quien lo vende.

Desde el punto de vista moral, resulta execrable que ciertas personas se dediquen a estudiar la forma de manipular a los ciudadanos para conseguir sus fines particulares o de grupo; máxime cuando lo hacen desde un puesto  preferente al que han accedido para servir y no para servirse.

No obstante, la postura del que se deja llevar disponiendo de todos los mecanismos para impedirlo, no merece compasión alguna. Por este motivo, algunos piensan que es el consumidor el que acumula toda la culpa de la existencia del humo.

Lo cierto es que la frivolidad y el sensacionalismo venden más que la información veraz, que las noticias falsas tienen la capacidad de enganchar y generar más comentarios que las verdaderas, y que es más fácil y reconfortante, a corto plazo, dejarse llevar entre sonrisas y palmadas en la espalda que cuestionarse el porqué ocurren las cosas.

La Película

«La Cortina de Humo» es una película basada en una comedia que, a su vez, se inspira en el caso de Monica Lewinsky (os dejo el enlace de la sinopsis.

 https://www.filmaffinity.com/es/film194582.html

En este caso se trata de ficción, pero sirve como ejemplo.

Para ver casos reales solo es preciso mirar en nuestro entorno. Todos los días hay alguno.

Amador Moya

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4 respuestas

  1. Es curioso que el ser H empezara a usar el humo como método de comunicación y ahora lo esté empleando como método de manipulación. Existe una aplicación (https://vendehumos.com) que, a través de un algoritmo, mide la cantidad de humo que contiene las páginas web (ingresé la url de mi web, por curiosidad, y me daba un 3% de humo. Un estupendo resultado). Espero que desarrollen una aplicación que mida la cantidad de humo de las personas para someterlas a un control exhaustivo. Los que no pasaran el test, quedarían vetados para acceder a los cargos de poder de cualquier institución, organización o empresa del ámbito público e incluso privado. Sería magnifico. Fue un gusto leerte, Amador, un saludo.

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