La Investigación Criminal

El crimen es el escenario central de una novela negra y la investigación criminal el universo en el que habitan todos sus componentes. ¿Lo investigamos?

Amador Moya, un librepensador

A. Moya

““Nada tiene tanto poder para ampliar la mente como la capacidad de investigar de forma sistemática y real todo lo que es susceptible de observación en la vida”. (Marco Aurelio)

“En principio la investigación necesita más cabezas que medios”. (Severo Ochoa)

Esta es la pregunta que impulsa el proceso de investigación de un crimen. Una buena propuesta para adentrarnos en un mundo de sombras.

El investigador debe recorrer un camino salpicado de obstáculos a través del cual va a ir dando explicación a los misterios que se plantean a su paso.

No es fácil, os lo aseguro. A veces la preguntas no tienen respuesta, al menos aparente, luego ya veremos.

Se trata de una especie de competición, de juego, que hace que el camino sea más atractivo y cruel a la vez.

Emociones del investigador

En una novela negra, desde la comisión del crimen hasta su resolución, la investigación nos conducirá a trompicones por un camino de avances y retrocesos.

Dos emociones se desencadenarán con violencia en el investigador en función de la dirección que tome la investigación criminal: la euforia y la frustración.

Euforia por los logros que lo acercan a la solución final y frustración por los fracasos que lo alejan de ella; es la escalera de las emociones en la que tan pronto subes como bajas. Estas dos emociones también las vivirán los lectores convertidos en un verdaderos detectives: esa es la cuestión.

Euforia y Frustración.

Debemos partir del hecho de que la frustración está presente en todas las investigaciones criminales. Es un componente ineludible.

A veces la duda, otras el callejón sin salida; ambas ponen al investigador ante la posibilidad de que el camino elegido sea el equivocado.

La euforia suele acudir a reparar los daños causados por la frustración; quién sabe si vendrán otros mayores que conduzcan a un nuevo pozo de oscuridad.

Son pequeños fogonazos, estados de ánimo pasajeros que se compensan los unos con los otros y que se suceden en cada logro y cada fracaso.

No siempre ocurre así, no siempre existe la euforia tras la frustración; a veces, la investigación criminal queda en vía muerta y al callejón se le cierra también la salida hacia atrás.

Cuando esto ocurre, la sensación de frustración que se produce será más acusada.

La sombra del fracaso.

Es probable, que el investigador esté condenado a vivir permanentemente con sus fracasos.

Es seguro, que éstos lo perseguirán durante años en los que, de vez en cuando, vuelven a instalarse en el primer plano de su memoria para tratar de encontrar una pista ignorada.

Un detalle que reconduzca la investigación criminal y le ayude a salir del callejón en el que, una parte de él, se había quedado atrapado.

No es que el fracaso haya finalizado con una decepción pasajera; en absoluto, eso es lo que él tratará de aparentar escondiéndose detrás de una sonrisa y unos hombros que se encogen en dirección a la cabeza.

La realidad es que la figura impersonal y anónima de ese delincuente impune lo perseguirá hasta que cierre la carpeta de su vida laboral.

Pero no nos pongamos melodramáticos, esto es ficción, y en la ficción el bueno casi siempre gana.

El investigador tiene Virtudes

Resaltaremos algunas de las más conocidas: constancia, paciencia, perseverancia, observación, confianza en sí mismo y, a veces, en la providencia; pero, sobretodo, sensibilidad… y capacidad de análisis.

Virtudes que le llevan a logros, logros que hacen avanzar la investigación, avances que se convierten en retrocesos, retrocesos que le quitan de las manos al delincuente justo cuando le iba a poner las esposas para sumergirlo en la más absoluta desorientación, desorientación que le abre nuevos caminos llenos de incertidumbre, incertidumbre que se aleja y se convierte en certeza… y entonces, solo entonces, cuando esas certezas no se esfuman, llega la apoteosis final.

Es el climax de la investigación criminal: el bien triunfa sobre el mal.

Una mente inteligente ha logrado desenredar la madeja. La autoestima sube hasta lo más alto. La euforia hace que el cuerpo flote de satisfacción.

El bueno ha atrapado al malo y la investigación ha finalizado.

Amador Moya

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