Esclavos de los Nacionalistas

No os asustéis con la palabra. Cuando digo esclavos solo me estoy refiriendo a eso, a los esclavos. ¡Rompamos las cadenas nacionalistas!

El Ojo Crítico de Amador Moya

A. Moya

«No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.» (Aristóteles)

«Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.» (Aristóteles)

La Esclavitud existe

Recientemente leí una noticia que estuvo a punto de hacerme reír; luego, reflexionando sobre ella he llegado a la conclusión de que somos esclavos de los nacionalistas.

No te asustes con la palabra. Cuando digo esclavos solo me estoy refiriendo a eso, a los esclavos.

Sí, me has entendido bien, a los que existían en el Imperio Romano. Allí había hombres libres, que tenían todos los derechos, y esclavos, que no tenían casi ninguno.

Yo me siento así: sin derechos, salvo el de cotizar a la Seguridad Social para que sigan viviendo unos cuantos parásitos.

¡Y cómo viven!, ¡y cómo gritan! ¡Dios mío, aún quieren más! Siempre quieren más.

En España, el nacionalismo no es una ideología ni nada que tenga que ver con lo sentimental, como algunos interesados tratan de hacer ver, es un modo de vida.

Esta profesión, que da de comer a un montón de vividores (cada vez a más), consiste en chantajear al resto de españoles esclavizándolos para vivir del cuento y a nuestra costa.

No, esto no es lo malo (aún siéndolo), sino que la maldad se encuentra en que lo hacen desde la más completa impunidad y jaleados por sus seguidores, que también «sucan» y viven de este negocio.

Los esclavos aún existen y abundan, tú mismo podrías ser uno de ellos. En  esta sección de Política y Social, hoy .hablamos de los esclavos y de sus señores, los nacionalistas.

La Noticia

Veamos lo que decía la noticia a la que antes me referí.

«Según el último barómetro de ABC/GAD3, el primero que se hace después de las generales, la mayoría de los votantes, un total de 19,5 millones de españoles, prefieren otra repetición electoral antes que dejar España en manos de los independentistas.»

¿Unas elecciones? ¿Otras? ¿Para qué? ¿No hemos tenido ya suficientes? ¿Han solucionado algo? ¿Ha cambiado algo? Seguro que han añadido nacionalistas al censo y quieren votar.

Como en la construcción de una casa, voy a empezar por los cimientos y colocaré en ellos dos sólidas y viejas piedras. Son tan viejas que tienen casi dos mil quinientos años, pero podrían tener cinco mil o diez mil…

1- «No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.»

2- «Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.»

Os diré que estas dos frases no son mías, las dijo Aristóteles o a él se le atribuyen, pero las pudo decir cualquiera. Pues bien, sobre estas dos obviedades pretendo levantar todo un país.

Estarás pensando que te tomo el pelo, que los gobernantes que tenemos a la vista ni son buenos ni prácticos y que las leyes no sé… muchas si que son, pero  buenas no lo parecen.

Quizá tengas razón. Sobre dos piedras resulta realmente difícil el equilibrio y más para sostener un país. Pongamos otra piedra más atribuida al mismo viejo personaje.

3- «Quien no es un buen seguidor no puede ser un buen líder.»

Creo que ahora ya podemos construir sin riesgos de derrumbe. Vamos con la propuesta y seamos prácticos; sobre todo, prácticos.

 

 

Una Propuesta para dejar de ser esclavos

Según nos indica Aristóteles, necesitamos un buen seguidor que no tenga miedo a ser un verdadero líder, y que además sea bueno y práctico.

Necesitaremos un milagro, pensarás. En realidad necesitamos dos, dos personas quería decir (hombres o mujeres), una por cada uno de los dos partidos políticos mayoritarios.

La cosa se complica, ¿no? Nunca dije que fuera fácil. Sencilla sí, pero fácil no lo parece. De hecho, este problema lo llevamos arrastrando durante siglos en España. No obstante, en algún momento habrá que ponerle solución y éste es el adecuado.

Verás, yo propongo que se obligue a sentarse en una mesa, a la vista de todos los españoles, a los dos líderes de los dos partidos políticos mayoritarios: el Partido Socialista y el Partido Popular.

Hasta aquí, la propuesta es perfectamente posible, solo hay que hacerlo en un lugar público y que sea transmitido por todas las cadenas de televisión.

El tema para acordar por estos dos buenos hombres es el siguiente: formar un gobierno de transición que tenga como principal fin la modificación de la Ley Electora para instaurar un sistema en el que todos los votos valgan igual (una persona, un voto), y en el que haya una segunda vuelta.

No quiero entrar ahora en el debate sobre el detalle del sistema electoral a adoptar porque eso vendría después.

Es suficiente con tener claro que las mayorías minoritarias se han acabado, que el Presidente lo debemos elegir los votantes directamente por mayoría absoluta  y que el pasteleo posterior a cada elección debe quedar enterrado para siempre.

Después de todo esto ya vienen las elecciones y, ¡a gobernar!, pero ahora sin el permiso de nadie, solo el de los españoles, el de todos.

Ya, ya sé que esto no les va a gustar a los nacionalistas, pero con eso ya contaba.

¿Inconvenientes? ¡En absoluto!

Pero a ver cómo vamos a sentar a estos dos en una mesa si no se pueden ni ver, diréis algunos.

Esa cuestión es secundaria. Aquí no se trata de que sean o no amigos, sino de que sean buenos y se preocupen por el interés de los ciudadanos, por el tuyo y el mío. Se trata de que sean prácticos y buenos líderes, lo que es sinónimo de ser buenos seguidores, ¿recuerdas?

El problema de «obligarles» a sentarse tiene fácil solución. De eso nos encargaremos tú y yo con la ayuda de otros muchos ciudadanos como nosotros.

Se trata de quitarles a los dos la careta que se han puesto para que los reconozcan sus seguidores (que en los tiempos que corren es sinónimo de Hooligans).

Los medios de comunicación tienen una importancia capital para dar a conocer la propuesta y los resultados del encuentro, así como para generar debate y opinión al respecto.

Los votantes debemos ser responsables y penalizar con nuestra decisión al que se niegue a respaldarla. Los votantes somos importantes. Los votantes somos la clave.

La propuesta es sencilla y solo admite un sí o un no. El que no acuda a la cita será señalado y todos entenderemos que está en contra de ella.

Si hay un cambio del sistema electoral en el sentido que propongo, ese cambio se trasladará a la sociedad y nosotros cambiaremos con ella.

Pero si ese cambio no se produce, si no hay cambio en el sistema electoral, ¡que Dios se apiade de nosotros!, porque nos habremos mirado en el espejo para darnos cuenta de que la culpa solo es nuestra.

Solo nosotros seremos los culpables de mantener en el poder a unos personajes que no trabajan para nosotros, los ciudadanos, sino para ellos mismos y para sus amigos los nacionalistas.

La Realidad: Pasado, Presente y Futuro

Quiero que os quede bien claro que mientras no solucionemos este problema electoral, de nada servirá convocar elecciones hasta el infinito.

Este es un sistema electoral diseñado para que gobiernen las minorías y eso es lo que ocurrirá mientras no se cambie.

En España, desde 1975, nunca ha gobernado la mayoría porque siempre lo han hecho las minorías nacionalistas a través del chantaje permanente. Cuando se gobierna en minoría porque se les necesita y cuando se hacía en mayoría porque se sabía que se les iba a necesitar.

La táctica de darles lo que piden para que se callen se ha mostrado como el peor error político cometido en la historia de España.

Hasta que no solucionemos este problema electoral, seguiremos siendo esclavos de ellos toda la vida. Ellos no son la mayoría, ¿por qué mandan?, ¿es esto una verdadera democracia?

Ya dijo hace muchos años un famoso líder socialista que hasta que no «sacásemos» a los nacionalistas del Congreso no se arreglaría el problema y hoy vengo a darle la razón porque la tenía.

De nuevo la evidencia se coloca ante nuestros ojos, pero parece que no la queremos ver. Ten cuidado con la cortina de humo, no te dejes engañar.

Ahí queda la propuesta: ¡¡sentémoslos!! Y  si no se sientan, ¡¡mandémoslos a sus casas!! Otros seguidores ocuparán sus sillones para afrontar la misma propuesta. España tiene que superar este lastre y avanzar.

Amador Moya

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