¿Qué es la Novela Negra?

Lo que le da el color a esta novela es la salsa en la que se cuece: la sociedad de fondo que critica.
Amador Moya, un librepensador

A. Moya

“Las novelas criminales que escribo son muy contemporáneas (…). De esta manera tengo la posibilidad de contar lo que pasa en el mundo y en la sociedad. Eso permite tener cierta dosis de inmediatez, abordar el actual modelo social y aspectos culturales”.

“La novela criminal no es un rompecabezas nada más, sino una reflexión y una explicación de lo que ocurre en nuestro mundo”.

(Michael Connelly)

¿Tú también te preguntas qué es la Novela Negra?

Es una pregunta que me formulo a menudo. Mi interés en darle una respuesta viene de hace tiempo y está motivado porque escribo novela negra, leo novela negra y tengo la impresión de que no todo lo que se anuncia como perteneciente a este genero es novela negra.

El problema, a mi modo de ver, es que la Novela Negra está de moda. Puede que en su día fuera un género menor, pero no cabe duda que se ha hecho mayor y en la actualidad se codea con los mejores.

No lo digo yo, lo dicen los lectores. Algunos de los libros más vendidos se anuncian bajo esta etiqueta, algunos de los autores más reputados aparecen como pertenecientes a este género. Parece ser que el público lo “devora”.

Los géneros y las etiquetas

En algún sitio he leído que la subdivisión de la novela en diferentes géneros es un invento del márquetin. No quiero perderme en estas profundidades, pero lo cierto es que vivimos en una sociedad en la que establecer etiquetas que nos permitan compartimentar al público es la norma comercial más rentable.

Puede que esta práctica resulte beneficioso para el vendedor, pero no creo que lo sea tanto para el lector. De hecho, un de esos lectores me decía que a él la novela negra le había causado mucho mal porque antes, cuando no existía esta manía etiquetaria, leía de todo, y ahora solo leía novela negra.

Por supuesto que es una exageración, pero esto ocurre porque el público se presta a este negocio que le permite definir sus gustos e identificarse con un determinado tipo de autor y con su obra.

Le resulta más fácil, solo tiene que mirar la etiqueta: que es novela negra, la leo; que tiene otra etiqueta, imposible, no es para mí. Así de sencillo.

Los origenes

Algunos recurren a Van Dine, un gran escritor de novela policíaca que en 1928 publicó 20 normas a seguir para escribir una novela de este tipo.

Otros van más atrás y llegan hasta Allan Poe. Lo cierto es que Los crímenes de la calle Morgue es un magistral relato típicamente policíaco basado en las cualidades analíticas del protagonista A. Dupin y se podría entender como el origen de la novela policíaca, pero nada más.

Dashiell Hammett es una figura que me parece determinante para entender lo que es la Novela Negra.

Su vida no fue fácil y la época que le tocó vivir tampoco. Estoy de acuerdo con que lo dicho puede sonar a tópico, pero en este caso, creo que tiene mucha importancia.

Hammett participó en la Primera Guerra Mundial, pasó por la Gripe Española y la Tuberculosis, trabajó en la agencia de detectives Pinkerton reventando manifestaciones y huelgas, tuvo varios matrimonios y anduvo perdido entre amoríos, alcoholismo, etc.

Sin olvidarnos de su afiliación al partido Comunista de los Estados Unidos, su paso por Hollywood y su participación en la Segunda Guerra Mundial en el Ejército como sargento.

Una vida interesante, ¿no?

La Gran Depresión

Debemos tener en cuenta que el éxito de Dashiell Hammett como escritor, con su detective Sam Spade a la cabeza, se produjo entre los años 1929 (año en que publicó Cosecha roja, El halcón maltés en 1930) y 1934 en que publicó su última novela. Este período de tiempo coincidió de pleno con la crisis del 29 y el final de la Ley Seca.

En este ambiente de inestabilidad económica, corrupción social y necesidad, no debe extrañar la existencia en sus novelas de personajes sin moral que busquen solo el dinero, mafiosos, policías y jueces corruptos, y paisajes desoladores poblados por verdaderos supervivientes y víctimas incautas que tratan de escapar de las garras de aves de rapiña que las persiguen.

Este es, a mi modo de ver, el verdadero punto de partida de la Novel Negra. Me estoy refiriendo a esta sociedad americana en crisis aderezada por la Ley Seca y plasmada por Hammett en sus principales novelas, novelas sociales impregnadas del ambiente y los personajes de la época en que fueron escritas.

Luego vino Raymond Chandler con Marlowe, un detective diferente, en tiempos diferentes (finales de los años 30 y principios de los 40), más moral, más honrado, más comprometido con la sociedad y temeroso de la Policía. El simple arte de matar (1950) es una obra a tener en cuenta a efectos didácticos.

El nombre de Novela Negra

Pero aún no había aparecido el nombre que trata de identificar a este peculiar subgénero con un color absoluto. De eso se encargará Marcel Duhamel, un francés que crea en 1945 la Serie Noir de novelas publicadas en la editorial Gallimard.

Duhamel traduce a Hammett, a Chandler y a otros autores de este tipo de novelas policíacas, y con su Serie Noir da nombre al género que mucho más tarde se etiquetará como Novela Negra.

Ya sé que aún no he mencionado a los suecos ni a los mediterráneos o latinos, pero es que esto de las etiquetas es un sinvivir.

El color de la Novela Negra

Los colores son muy gráficos y fáciles de recordar. Las etiquetas se suelen representar por colores, pero los lectores los ven con sus propios ojos y los clasifican según su propia gama.

Si el rojo admite muchas tonalidades, el negro las admite todas porque entre el blanco y el negro se extiende una infinita gama de grises. Luego hay que tener en cuenta que hay lectores que son daltónicos.

Me estoy refiriendo a que, lo mismo que no es una novela histórica aquella en la que se refiere un hecho histórico, tampoco es una novela negra la que contiene un asesinato; con independencia de cómo la quiera ver el lector.

El color de la Novela Negra

Entre el día y la noche

Una de las normas de Van Dine establece que sin un muerto no puede haber novela policíaca y la Novela Negra no es una excepción; es más, lo habitual es que haya más de uno.

La muerte apaga todas las luces en la mente del ser H. Después de la muerte solo queda la noche más cerrada, la nada.

Claro, que esto solo sirve para el muerto; pero en la novela negra el muerto tiene poco que decir. Ya sé que es importante, pero, después de muerto, hablar hablar, poco. A veces solo es la disculpa para que actúe el vivo hasta que averigüe quién lo hizo.

El vivo, el investigador, es el encargado de poner en la escena la luz que trata de iluminar la noche. ¿Lo conseguirá?

Seguramente sí, pero para ello necesitará un pequeño rayo que le permita reconocer al culpable o identificar la pista que lo llevará hasta él.

Caminará siempre hacia la luz perseguido por la oscuridad de la noche que pretenderá atraparlo para siempre.

Definitivamente, es el amanecer el momento que simboliza a la Novela Negra.

El amanecer que aleja las sombras de la noche, que alumbra el cadáver que ésta nos deja, que pone fin a la impunidad, que precipita la acción alocada e irreflexiva del indeciso empujado por una noche tormentosa.

El amanecer que trae la sangre de la batalla y que mueve a actuar al que desea la venganza.

Sí, definitivamente, es éste el momento en el que la novela negra cambia de color para teñirse de sangre.

Por supuesto que existen noches interminables y amaneceres efímeros, pero aún así sigue subsistiendo el gris que trae el más insignificante rayo de luz.

Entonces, la Novela Negra, ¿qué es?

Ya os he dicho que al respecto hay casi tantas opiniones como entendidos en la materia, pero en mi modesta opinión, la Novela Negra es un novela del mismo color que las demás y, para que sea buena, debe cumplir con las dos condiciones impuestas por Oscar Wilde: tener algo que contar y contarlo bien. De lo primero todos andamos sobrados, de lo segundo, no tanto.

No es preciso exagerar, tampoco que nos pongamos trascendentes. Basta con que no perdamos de vista que la Novela Negra es una novela policíaca en la que no es suficiente con encontrar al culpable, sino que debe existir un trasfondo social que explica el crimen, que lo envuelve, al que critica de forma explícita con dureza, y al que necesita para sobrevivir.

La Novela Negra es un género social

Si el ambiente social generado por la Gran Depresión y la Ley Seca fueron los que dieron color en su momento a este subgénero de novela policíaca, resulta evidente que abandonará el color en el mismo momento en que el trasfondo social desaparezca y la cortina de humo se disipe.

El mundo de la Novela Negra es el de la ilegalidad y su razón de ser es plasmarlo sobre el papel para que el lector sepa que existe, que está ahí, a su lado, y que lo puede engullir en cualquier momento.

La delincuencia en su sentido, más amplio, forma parte de la sociedad.

La línea entre la legalidad y la ilegalidad es imperceptible y el honrado lector se puede convertir en delincuente con solo salir a la calle; más aún, con solo abrir el libro.

No bromeo, es la pura realidad. El fin es que el lector reaccione y trate de utilizar los recursos a su alcance para cambiar la sociedad que se critica y en la que él está sentado.

El estilo, el lenguaje y todo lo demás de lo que tanto se habla es secundario. Cada autor y cada personaje debe tener el suyo.

Se trata de plasmar los aspectos más crudos y oscuros de nuestra sociedad: el mundo del crimen y los actores que en él intervienen en esa interminable carrera por lucrarse, los unos, o por combatirlo, los otros.

Piensa que, transcurridos cien años, la sociedad será diferente, pero los ingredientes y la salsa siguen siendo los mismos.

Resultará imposible moverse en este escenario y convivir con estos actores sin criticar el olor que despiden y la hipocresía de una sociedad que los necesita para subsistir; por eso, con una mano los utiliza y con la otra los persigue: un juego psicológico al más puro estilo Allan Poe.

En conclusión

Mi opinión particular se aleja del lenguaje malsonante y la sangre, y rechaza de plano el lenguaje soez. La violencia es habitual y necesaria en este tipo de novelas, pero no debe suplir a la intriga y misterio de una buena novela policíaca que discurre en un ambiente de corrupción e inmoralidad social que marcará la actuación de los personajes.

Si tuviera que elegir la principal característica de la Novela Negra, me quedaría con la crítica social hecha desde de el inevitable punto de vista de la investigación de un crimen.

Porque no olvidemos nunca que se trata de una novela policíaca y la investigación es el hilo conductor: «who done it», amigo mío, es lo que nos mueve.

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